La historia de la Universidad de Chile dio un giro significativo este martes. Alejandra Mizala Salces, economista y académica de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas fue elegida como su nueva máxima autoridad para el período 2026-2030. La victoria se consumó tras una segunda vuelta electoral que marcó un precedente: fue la primera vez en la centenaria historia de la institución que el proceso se realizó de forma completamente electrónica.
Mizala derrotó a su rival, el también académico Francisco Martínez, con un contundente 60,93% de los votos ponderados. Su triunfo no solo sella un nuevo capítulo administrativo, sino que consolida la presencia femenina en la cúpula universitaria; será la segunda mujer en ejercer la rectoría, sucediendo a Rosa Devés.
Un balotaje digital y participativo
Lo primero que salta a la vista es la modernidad del proceso. Olvídense de las urnas físicas y las largas colas bajo el sol de Santiago. El sistema de votación remota permitió que el padrón electoral mostrara un interés notable. De hecho, la participación alcanzó el 64,96%, lo que equivale a 2.740 personas que emitieron su voto.
Los números son claros y dejan poco margen para la ambigüedad:
- Alejandra Mizala: 1.353,375 votos (60,93%).
- Francisco Martínez: 877,875 votos (39,07%).
Esta cifra de participación supera ampliamente la media de procesos internos anteriores, sugiriendo que la comunidad universitaria estaba ansiosa por definir el rumbo futuro. La primera vuelta, celebrada el 12 de mayo de 2026, había sido más fragmentada, con cuatro candidatos compitiendo. Mizala lideró entonces con el 42,72%, pero sin alcanzar la mayoría absoluta necesaria, lo que obligó a este desempate final.
¿Por qué Alejandra Mizala?
No es una figura ajena a la gestión institucional. Durante los últimos cuatro años (2022-2026), Mizala ejerció como prorrectora. En ese rol, llevó la batuta de uno de los desafíos más complejos para cualquier universidad: la acreditación institucional. Bajo su liderazgo, la casa de estudios logró una acreditación de excelencia por siete años, válida hasta 2032. Ese sello de calidad internacional es, posiblemente, su carta de presentación más fuerte ante un cuerpo docente preocupado por la competitividad global.
Su trayectoria es impecable desde el punto de vista académico. Economista egresada de esta misma universidad y con un doctorado por la prestigiosa University of California, Berkeley, cuenta con más de tres décadas y media de docencia e investigación. Además, tuvo roles clave en políticas públicas, como vicepresidenta del Consejo de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt) y como la primera directora del Instituto de Estudios Avanzados en Educación.
Prioridades: Flexibilidad e Investigación
En declaraciones recientes al programa CNN Prime, Mizala dejó claro que no busca mantener el statu quo. "Nuestros estudiantes cada vez están pidiendo más flexibilidad", afirmó. Su propuesta se centra en dos pilares fundamentales:
- Formación flexible e interdisciplinaria: Romper las barreras rígidas entre pregrado y posgrado, permitiendo carreras más amplias y adaptadas a un mundo laboral cambiante.
- Potencial de investigación: Aprovechar la acreditación de excelencia para impulsar proyectos de alto impacto científico y tecnológico.
Es una apuesta clara por la adaptación. La universidad tradicional, con sus silos departamentales cerrados, está quedándose obsoleta. Mizala entiende que el estudiante de hoy quiere moverse entre disciplinas, y la institución debe facilitar eso, no entorpecerlo.
El legado de Rosa Devés y el futuro inmediato
Rosa Devés entregará el bastón de mando al inicio del nuevo periodo. Su gestión ya quedó marcada por la defensa férrea de la autonomía universitaria y la estabilidad financiera en tiempos de crisis política. Ahora, la tarea de Mizala será consolidar esa estabilidad mientras impulsa la transformación pedagógica que promete.
La transición ocurrirá en un contexto donde la educación superior chilena enfrenta presiones tanto internas (demanda de calidad y pertinencia) como externas (competencia regional y global). Que la elección haya sido tan ágil y transparente gracias a la plataforma digital envía un mensaje adicional: la Universidad de Chile quiere ser moderna en su gobierno, no solo en sus laboratorios.
Preguntas Frecuentes
¿Quién fue la candidata contrincante de Alejandra Mizala?
Su oponente en la segunda vuelta fue Francisco Martínez, colega académico de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas. Martínez obtuvo el 39,07% de los votos ponderados frente al 60,93% de Mizala, habiendo quedado segundo también en la primera ronda con el 23,02%.
¿Cuándo asume oficialmente Alejandra Mizala como rectora?
Asumirá el cargo al inicio del período rectoral 2026-2030. Esto significa que tomará posesión inmediatamente después de finalizar el mandato actual de la rectora Rosa Devés, asegurando una continuidad administrativa sin vacíos de poder durante el año en curso.
¿Qué significó la elección electrónica para la Universidad de Chile?
Fue un hito histórico. Por primera vez, toda la elección de rectoría —incluida la primera vuelta y el balotaje— se realizó mediante votación remota. Este cambio tecnológico facilitó una participación récord del 64,96% del padrón, demostrando que la digitalización puede aumentar la inclusión democrática dentro de la institución.
¿Cuál es el mayor logro reciente de Mizala como prorrectora?
Lideró el proceso de acreditación institucional que otorgó a la Universidad de Chile un sello de excelencia por siete años (válido hasta 2032). Este reconocimiento valida la calidad académica de la institución ante organismos internacionales y es fundamental para atraer financiamiento y talento investigador.
¿Es común que una mujer ocupe la rectoría en esta universidad?
No exactamente. Con la elección de Mizala, solo serán dos mujeres en ocupar este cargo en más de siglo y medio de historia. La primera fue Rosa Devés, quien ahora entrega el cargo. Este hecho subraya un avance simbólico importante en la representación de género en los altos mandos académicos chilenos.